Hablar de Truffaut en Sevilla y hacerlo en la FNAC fue un privilegio como lo fue contar con la voz querida de Fernando Lobo viajando de "La boheme" de Aznavour (guiño a Tirez sur le pianiste) al "Cine, cine" de Aute (guiño a Los 400 golpes). Esta visita a Sevilla me sirvió de reencuentro con el gran poeta y pintor cubano (además de buen amigo) José Pérez Olivares con el que muchas veces conversé sobre cine y con el que compartí cierta ocasión una proyección casera de Un soplo al corazón, la enorme película que Louis Malle estrenó a principios de los años 70. Pérez Olivares me trajo bajo el brazo su última colección de versos, Los poemas del Rey David (Tierra de nadie, 2008), una joya poética en la que se rinde culto a Los 400 golpes y a Antoine Doinel en el soberbio poema titulado "Muchacho que corre".
Al final del acto se me acercó un chico al que le dediqué mi libro viéndome reflejado en su propio rostro. Se llamaba Luis y se declaró fan de Truffaut. Pensé entonces que aún no todo está perdido y que aún hay jóvenes inquietos que pueden descubrir a Truffaut y hacerlo suyo.






4 comentarios:
Los hay, están escondidos, pero están por ahí. Cuando los encuentres, no los dejes escapar.
Un saludo de una gaditana afrancesada ;)
Hola Flaa,
Gracias por pasarte por aquí,
Un saludo también para ti,
Me encontré, o tal vez topé, con Truffaut, hace ya años, a raíz de un desliz, a raíz del cual alguien me contó aquella historia que Fabienne Tabard contaba a Doinel por carta en Besos Robados, en la que le explicaba la diferencia entre respeto y tacto. Quizá este fue el desencadenante de una admiración por ese enfant terrible amante de la mirada que como bien dijiste consideraba el cine más armonioso que la propia vida. Fue él precisamente quien me introdujo una serie de relaciones entre directores , actores y películas que han ido enriqueciendo una mente siempre con ganas de más ya que es imposible poder abarcar el cine en su totalidad, engarzando además la literatura, el cine, la música.
Algunos compañeros míos me dicen que entienden de cine del siglo XX por haber visto Blow up y unas cuantas películas más, a Truffaut no lo conocen, y supongo que si vieran una película al azar no lo entenderían a la primera. Decía Jorn Utzon que Todo está relacionado con nosotros, yo creo que la experiencia de Truffaut de alguna manera está relacionada con la experiencia personal, es posible visualizar su filmografía de forma no lineal (excepto la trilogía de Antoine Doinel) y encontrar que hay algo que te engancha, a veces no la historia sino cómo cuenta la historia, los guiños culturales a los que también hacías mención a tu conferencia y, por qué no, al amalgama de experiencias de sus personajes, unas veces mejor conseguido que otras. Algo que por ejemplo con Godard no pasa, éste hace que quieras con ansia que la palabra Fin aparezca en pantalla. Con Truffaut el final de la película supone querer más Truffaut. Pero hoy no interesa Truffaut porque sus finales de no son como los finales de Hollywood. Y los jóvenes en ese aspecto estamos mal acostumbrados.
Me hace gracia que Flaa se haya adelantado a mi comentario, pospuesto desde el día 9 de noviembre por un ritmo académico infrenable, porque ella en cierto modo ha sido testigo de esa evolución que el tiempo ha ido produciendo en mi visión crítica y fideligna al efecto Truffaut.
Voy por la página 96 de tu libro y hasta ahora lo que he leído es muy interesante, hay muchas cosas de Truffaut que me inquietan y tal vez cuando encuentre algún hueco libre te las redacte, porque alejándote de libros pseudobiográficos desentrañas otro Truffaut que no es tan conocido.
Después de la trayectoria de publicaciones algún día me atreveré con ese Truffaut en acción que tan caro vale y que viene a ser como cuando tienes una guitarra Takamine y quieres una Fende: ¡sigue soñando! Hasta entonces, me conformaré con joyas a pequeña escala como la tuya.
Curiosamente en tu conferencia hubo varios aportes que desconocía , como el anacronismo que había entre el cineasta con la nouvelle vague hasta el punto de que pudiera desligarse por algún vértice al incomprendido parisino.
Hay mucho que descubrir de Truffaut; a España no ha llegado mucho editado o hay que encargarlo; por darte un dato en Fnac de Sevilla algunos libros que quedaban de la bibliografía del director se habían agotado con el contexto de la presentación de tu libro; algunos nisiquiera hemos visto El amor a los veinte años, en ese sentido viajar a París es toda una hazaña ya que siempre encuentras algo.
Seguiré "truffateando" tu libro para comentarte otras cosas.
Un saludo de Luis, el que se declaró fan de Truffaut.
Hola Luis,
Me alegra verte por aquí después de nuestro encuentro en Sevilla. Tu mensaje me ha encantado por lo que tiene de reflexión sobre Truffaut al hilo de los tiempos que corren. Nada de la experiencia personal de Truffaut nos puede resultar ajeno. Me gustaría disponer de más tiempo para responderte. Y espero hacerlo. Ahora celebro tu mensaje y tus reflexiones. Y espero que mi libro te haya servido para conocer más a fondo a Truffaut. La bibliografía es muy rica y el libro de Carole Le Berre es una joya.
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