Citarse con Woody Allen y hacerlo de nuevo en su idolatrada Nueva York es motivo de celebración en el marco de este octubre melancólico. Si la cosa funciona no es una comedia en la que Allen regrese a la primera época por mucho que el guión original provenga de allí. El cineasta neoyorkino filma desde la sosegada y estilizada senectud del presente y sus comedias se arropan en una serie de elementos que son característicos de un modo de entender el humor que nunca ha abandonado del todo, pese a los soberbios dramas interiores y londinenses de los últimos tiempos que remitían a películas de construcción puramente dramática como September o Delitos y faltas. Los críticos olvidan el tono utilizado por Allen en comedias como Todo lo demás con la que podría decirse que tiene que ver la caústica y en el fondo terriblemente pesimista Si la cosa funciona.El alter ego de Allen es ahora Larry David, brillante en la caracterización de su misántropo y arrogante personaje que tiene la osadía de creerse un genio y de tratar al resto del mundo como si fueran gusanos a años luz de su inteligencia. Si la cosa funciona funciona (valga la redundancia) por el talento de Allen que no descansa, que sigue filmando película por año regalándonos a sus seguidores esa cita periódica con su cine. El descubrimiento de la película (porque al creador de la estupenda Seinfield ya lo conocíamos) es el de la actriz Evan Rachel Wood, joven y vivaz réplica sureña al personaje que interpreta Larry David que no tiene reparos en dirigirse al público en un recurso que ya Allen había utilizado con anterioridad.
El humor ilimitado de Allen esconde siempre una visión de la vida cargada de vacío existencial porque nada de lo que hacemos y buscamos parece tener sentido. Nada nos espera más allá de este mundo y caminamos hacia la desintegración, idea que ya estaba presente en Annie Hall y que ahora se pronuncia en la boca de un físico suicida. El mejor Allen habita en Si la cosa funciona, un Allen hilarante y mordaz que caricaturiza al puritanismo intransigente americano a través del retrato de los padres de la protagonista.
Comedia libre e inspirada de un autor que nada tiene que demostrar y que por eso mismo se pasea al margen de los críticos que pregonan desde hace tiempo sus carencias estilísticas, sus reiteraciones, sus lugares comunes. Allá ellos con sus argumentos. Mientras tanto Allen sigue añadiendo nuevos capítulos a su extraordinaria obra.






1 comentarios:
Habrá que verla! gracias por la recomendación.
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