lunes 14 de enero de 2008

LA PALABRA EN EL AIRE

Ahora que Pedro Guerra vuelve con nuevo álbum (Vidas) y que Ángel González se ha ido (aunque ciertos poetas elegidos nunca se van del todo) quizá sea un buen momento de recordar aquel trabajo titulado La palabra en el aire que los unió. Siempre he defendido esas conjunciones de la canción de autor y de la poesía, territorios que deben caminar en sintonía en tiempos en los que no abundan los lectores de poesía pese a los esfuerzos de editoriales como Visor en cuyo cesto cabe todo. Una labor importante de algunos cantautores ha sido la de difundir la obra de poetas que les han dejado huella. La historia nos ofrece ejemplos eminentes de ello desde la chanson (Leo Ferré, por ejemplo) a Paco Ibáñez por citar algunos de los pioneros. Todo ello resulta mucho más enriquecedor si el encuentro se produce con un poeta vivo. Así sucedió en el caso de Ángel González y Pedro Guerra. Se alternaba el recitado del poeta asturiano con la voz y la música del canario cantando algunos de los poemas más celebrados del autor de Áspero mundo. Pedro Guerra realizó con La palabra en el aire un trabajo admirable desde ese punto de vista de asociar canción y poesía. Desde la sobriedad y la pureza Pedro Guerra se asomó a la obra del poeta asturiano y compartió con él recitales íntimos, carentes de artificio donde la canción y la palabra poética eran los auténticos protagonistas. Es esa poesía que se canta y que no cesa de encontrarse, poesía en el ámbito sereno de la oscuridad con el único fulgor de una vela encendida.

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